sábado, 2 de agosto de 2008

Día del fracaso

Una sociedad que permite lo que acaba de suceder a las 7 y veinte y pocos minutos es un absoluto fracaso. Ha fracasado todo el sistema porque unos por otros han dejado la casa sin barrer durante 30 años. Los asesinos salen a la calle escoltados, protegidos, con un nuevo horizonte por delante, con la enorme ventaja de tener solucionadas las pequeñeces económicas y con una nueva vida que disfrutar. Las víctimas son humilladas, vejadas e insultadas y el españolito medio, al que cada vez se esquilma más indecentemente contempla impertérrito la debacle. Ha fracasado el judicial, el legislativo, el ejecutivo, los jueces, la poli, todos los gobiernos, la jefatura del estado, la sra. de la limpieza y la madre que nos parió a todos. Porque todos hemos consentido que 4 inútiles nos hayan abocado a vivir en un país en el que cualquier rata asesina puede vivir tranquilamente entre sus propias víctimas, paseando tranquilamente y debidamente protegido mientras el común de los contribuyentes ve como cada vez resulta más peligroso vivir en nuestros pueblos y ciudades y nadie escolta ni protege a los niños violados y asesinados por pederastas sueltos en la calle por la incompetencia de algunos jueces, la vagancia general de muchos y el fracasado sistema que nos montaron. Mientras a cualquiera de nosotros se nos exigen 2000 papeleos, instancias, recursos y puñetas para atestiguar cualquier título en cualquier oposición, a un asesino, "by the face" le regalan 3 carreras, ¡¡¡cojones!!!, 3 carreras. No se conformó con una con el sacrificio que hay que hacer para sacarla, no, yo 3, que soy muy chulo, oye. Hoy muchos dirán, hasta Z tuvo la desfachatez de decirlo ayer, él, el mismo tipo que consideraba a de Juana un interlocutor válido en su negociación con asesinos, que todo esto es asqueroso y si. Lo es. Es asqueroso. Tanto como escuchar a muchos lamentarse y ver que en realidad pese a tanto lamento y rasgadura pública de vestimentas varias, nadie hace ni dice nada. Nadie actúa, nada se hace. Ni los que realmente podrían cambiar algo ni los que deberían exigir que se hiciera rápidamente. Nada. Un fracaso.

Harto

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