sábado, 2 de agosto de 2008

De la cuna a la tumba

El Gobierno de ZP quiere regir nuestras vidas de ciudadanos, desde la cuna a la tumba. Quiere crear, además sus propios sacramentos, en su línea laicista que resulta más bien antirreligiosa, o, para ser precisos, anticristiana. Empezando por el aborto, pasando por la Educación para la Ciudadanía, siguiendo con el matrimonio gay y el divorcio libre y terminando sedados por el Doctor Montes en algún Hospital Público, “eutanasiados” por el bien común. No hay proyecto más totalitario.

Cuando Losantos dice que lo que quieren es atacar los valores tradicionales, refrendados por numerosas generaciones; cambiar nuestras ideas de lo que es bueno y malo, de lo que es bien y es mal, no se equivoca en absoluto. El ataque a la Iglesia Cristiana es un ataque al símbolo de la moral occidental, igual que el ataque a las torres gemelas de New York lo fue a un símbolo del poder económico, de ahí que debamos considerar dicho ataque, como antes señalaba, no como antirreligioso en sí, sino como anticristiano. No va dirigido ni al Islam ni al Budismo, y, en última instancia, antimoral. Se trata de “Si no hay Dios todo vale”. Relativismo puro, búsqueda descarnada de poder, librándose de las ataduras del bien y del mal.

Los totalitarios gustan de jugar con el lenguaje, invirtiendo –y con ello pervirtiendo- los significados. Lo hacen especialmente con las palabras abstractas, que son, como es natural, las que más se prestan a ello y las más vinculadas a la política, que es el abordaje de los asuntos de la Polis, los asuntos “generales”.

De la cuna a la tumba, el ciudadano de ZP vivirá una vida mísera o formará parte del reducido grupo de privilegiados por y para el pueblo. O amo o esclavo. Pero en la línea de perversión de valores y lenguajes, podríamos decir que podrá ser “servidor” de los demás, o de los intereses generales, o dueño del poder legítimo, pueblo “soberano”.

Amén.

Desde el Exilio

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